CAPÍTULO 8: RECUERDOS Y ANÉCDOTAS

El 11 de agosto de 1993, Dios me dio la dicha de ser mamá por segunda vez. Ese día tan especial llegaste a nuestro hermoso hogar, hija. Recuerdo cuando nos vimos por primera vez, te repetía una y otra vez cuanto te amaba, te llenaba de besos y abrazaba ese tierno y pequeñito cuerpecito cuando el doctor te coloco sobre mi pecho. En ese mágico momento tu y yo nos conectamos para toda la eternidad, me sentía llena de amor y me embargaba una infinita felicidad. 

Gracias Dios por esta grandiosa bendición que llenó mi vida de glorias, alegrías, amor y mucho orgullo por 22 añitos.  Mónica era la dueña de la sonrisa más hermosa. Cuando ella reía, su rostro se iluminaba y contagiaba a todos a su alrededor.

Mi querida Mónica, en este mes de agosto cumplirías 24 años de vida. Agosto era uno de tus meses favoritos del año.

El viernes 11 de agosto, me levanté y le di gracias a Dios por un día más de vida. Todos los días, converso con Mónica, después de saludarla y decirle que la amo y la extraño. La felicité, le di un beso y un abrazo imaginario. Aunque no esté físicamente, aunque no la pueda ver, yo sé que ella si me puede ver y escuchar. Así que le dije que esperaba que pasara un hermoso día, lleno de amor, que lo disfrutara y que se divirtiera haciendo todas las actividades que le gustan.

En este capítulo celebramos su cumpleaños con bellos recuerdos que con cariño nos han compartido familiares y amigos.

Recuerdo que para sus 15 años, Beto y yo queríamos que se fuera de viaje al igual que su hermana Lianna. La experiencia del viaje de 15 años de Lianna había sido espectacular y queríamos que Mónica también disfrutara de un viaje de 15 años inolvidable. Sin embargo, para nuestra sorpresa, Mónica nos dijo que ella no quería irse de viaje, sino que quería hacer una fiesta grande para reunir a toda su familia y todos sus amigos. Beto y yo estuvimos varios meses tratando de convencerla para que desistiera de la fiesta y aceptara el viaje y fue en vano. Ella estaba segura de lo que quería y nadie la podía hacer cambiar de idea.

Así que le hicimos su fiesta de 15 años y fue una de las fiestas más divertidas del año en el colegio. Participo en la planificación de cada detalle de su fiesta. La disfrutó al máximo y cumplió su sueño anhelado.  Nos acompañaron los familiares y todos sus amigos y amigas.

Estos son algunos de los recuerdos que cariñosamente me compartieron:

“Lo que siempre recuerdo de Mónica, es que, desde muy pequeña era una niña muy chispa. Una vez fuimos a visitarlos a la casa de Chame y jugando con Jonathan, mi hijo, que era igual de tremendo como ella, lo bautizó como “Pork & Bean” y me parece verla disfrutando y riéndose porque le causaba mucha gracia el nombre que le acababa de inventar a Jonathan.” - Tía Toscana

Mónica era única. Cuando conoció a Rafa Jiménez, desde muy pequeña, era la única que no le decía “tío”.  Lo llamaba “RAFA”.  Así que cuando lo veía, lo saludaba efusivamente y le decía: “¿QUÉ PASÓ RAFA?”. – Tío Rafa Jiménez

“Tengo muchos momentos lindos con Mónica, entre tantos, decidí escoger su última carrera de ciclismo.  Fue un 30 de agosto. Se dio la partida de la carrera. Pensé que Mónica no ganaría, porque intentó fugarse y se pasó de largo el giro. Se regresó y alcanzó el pelotón y en segundos estaba detrás de mí y me dijo dale Chombi que nadie nos sigue y poco a poco logramos fugarnos. Que coincidencia, habíamos corrido 3 carreras seguidas haciendo lo mismo. Luego me quedé sin agua, razón por la cual me estaba quedando y ella me gritaba de todo dándome ánimos para seguir, pero le dije que no se preocupara por mí, que se fuera que esta era su carrera. Ella se fue sin mirar atrás pedaleando como nunca y ganó la carrera. Al rato llegué a la meta y me gritó de todo por quedarme y le dije que era porque me había quedado sin agua y ella me dijo que por qué no le había dicho que ella me hubiera dado agua. En ese momento me dice tranquila Chombi, la próxima vez será diferente, ya verás y me dio la mano. Y definitivamente si fue diferente, ya Mónica no estaba.” – Su amiga Isabel De León

“El recuerdo que nunca olvido. Estábamos en la casa de Chame, cuando Mónica me vio lavando los huevos de gallina antes de cocinarlos y ella sorprendida con sus ojos asombrados y una sonrisa bella, me preguntó por qué los lavaba y le expliqué que lavaba los huevos porque te imaginas Mónica, ¡¿de dónde salen los huevos de la gallina?! y ella se moría de la risa, quedó fascinada y me dijo que también lo haría en su casa.” – Tía Daniela Suescum

“Sobre Mónica, hay mucho que contar. Antes yo vivía en el extranjero, la que siempre me contaba de Mónica, era mi madre. Me decía que era una niña muy bonita y muy cariñosa. Luego mi mamá enfermó y me mudé a Panamá. Coincidentemente, vivíamos en el mismo complejo de apartamentos. Mónica iba a visitar a mi mamá y oraba mucho con ella. A mamá le gustaba mucho porque decía que era muy madura para su edad y que oraba muy bonito. Recuerdo que una vez le pregunté dónde podía conseguir unas pastillas para mi mamá que me habían recomendado y a los pocos días se apareció con las pastillas y ni siquiera quiso cobrarme.” – Prima Markela Martínez

“¡Tía que guapa! Cuando sea grande y tenga tu edad voy a ser como tú. Tía tú me tienes que amar mucho para que me veas como una reina de belleza.” – Su Tía Juani

“Mónica era 2 años mayor que yo. Fuimos parte de la selección de triatlón de Panamá, por varios años así que tuvimos la oportunidad de viajar juntas a muchos lugares. Fue mi hermana en el deporte. En el 2011, fuimos al Triatlón Revolution 3 en Costa Rica. Nos encontramos antes de la competencia. Qué alegría poder vernos ya que para ese evento no nos habíamos puesto de acuerdo para ir juntas. Después de la competencia, mi mamá y yo nos teníamos que regresar a casa, pero había otras competencias y yo me quería quedar. Mónica le pidió a mi mamá que me dejara con ella, que se estaba quedando con la familia Barahona y buscó al Sr. Barahona y se lo presentó a mi mamá para que estuviera tranquila que estaba en buenas manos. Era la primera vez sin mi mamá y quedé al cuidado de Mónica. Mi tío Beto se enteró de esto y estaba sorprendido que mi mama me había dejado a cargo de Mónica, porque en ese tiempo, no dejaba a Wendy con nadie. Ese fin de semana nos divertimos mucho sanamente, teníamos amigos en común y me dejo muchas más amistades. Siempre será la estrella que me acompañe desde el cielo. Nunca te olvidaremos siempre estarás presente en nuestros corazones.” – Su amiga Wendy Ducreux

“Mi querida, bella y tan recordada y añorada Mónica Isabel. Mi niña Mónica. Recuerdo aquel viaje a Cartagena. Era nuestro primer viaje como familia triatleta a participar en un evento internacional, en octubre 2004. Tenías 11 años. Estabas con tus papas y tu hermana.  No recuerdo si antes habíamos compartido tanto, pero siento que fue aquí en donde nos conectamos. No había quietud. Hacia donde me volteaba, allí estabas, con tu gran sonrisa y tu bella dentadura, insistente, solo por estar allí, o continuar la charla o la caminata. Hablamos y compartimos un montón. Nos sentimos felices de haberte conocido y haber compartido contigo momentos tan especiales: cada grito de ánimo en las competencias, cada aplauso en una premiación, caminar de la casa a la tienda de Chame por un raspao y las películas el sábado por la noche y los deliciosos desayunos con huevo revuelto. Llegó el vals de tus 15 años, mas triatlón y luego tu boda. La semana pasada usé tu camiseta y una chica me preguntó señalándola: “¿eres ciclista?” y le respondí sonriendo: No. Me miró extrañada y como haciendo la pregunta con señas y sus hombros. Le contesté: ¡Ella es como mi hija! Me di cuenta que un sentimiento muy especial me llenó en ese momento con esta respuesta tan espontánea. Y es que te ganaste el corazón de muchos Mónica, el mío por supuesto y muy especial el de Henry. ¡Te quiero un montón mi Niña Linda!.” – Chari Sandoval

“Son muchas las anécdotas que pude vivir con mi amada sobrina Mónica a quien cargué, cuidé y vi crecer con todas sus locuras y espontaneidades; principalmente con su buen ánimo, sinceridad, humildad, don de gente; en fin, fueron muchas las cualidades que pude compartir con ella. Sin embargo, uno de los tantos momentos compartidos, fue la vez que me comentó lo que le pasó con una clienta que le dijo: “QUE NO CREE, porque nunca ha visto a Dios”, y Mónica le compartió el siguiente versículo que salió del fondo de su corazón: “Dichosos los que, sin haber visto, han creído” Juan 20.29. Mi primera reacción fue “Wao, excelente y atinada respuesta Mónica, y le dije que aquí es donde viene la bendición de Dios para aquellos que sin ver creen, que la más grande bendición es tener una fe viva y que con la fe, puedes superar todos los obstáculos teniendo una buena actitud, un corazón abierto y sano, perseverante y fiel, aún en medio de las dificultades. Esas palabras las recuerdo a menudo y son de gran motivación para mi vida diaria, espero que también los sea, para ustedes.” – Su Tía Bebita

“Justamente hoy soñé con Mónica, ver su sonrisa es realmente gratificante y calmante. Pese a que en las carreras éramos rivales, siempre nos sobró el apoyo la una con la otra, el fuerte de Mónica después de un tiempo fue el ciclismo y el mío fue el atletismo, ambas nos apoyábamos, y aunque había momentos en que una no podía más, compartíamos la felicidad de quién ganase en su momento y el triunfo de ambas. Nuestro viaje a Ixtapa fue uno de los mejores. Viajábamos por primera vez con la tía Ivette. Manejamos jet ski y nos trasnochamos. Teníamos apenas 15 años y nos sentíamos unas adultas, cada día era mejor que el anterior. Por otro lado, aún recuerdo que lo mejor del día era llegar del colegio o entrenamientos y conectarnos a MSN, eran horas y horas hablando, ¿Qué hiciste?, ¿Nadaste? ¡Escucha esta canción! Etc... por siempre serás  competencia, equipo, pacer, hermana y mi amiga. Gracias por apoyarme en “cada brazada, cada pedaleada y cada zancada".” – Su amiga Katherine Romero

“Recuerdo cuando Mónica tenía como 7 años, lanzó un comentario que nos causó mucha gracia. Todos los que estábamos en ese momento soltamos la carcajada. Una vez, íbamos en grupo caminando por un centro comercial, cuando de repente Mónica, me jaló del brazo y me enseñó unos escaparates de la vidriera de un almacén, en donde había un maniquí vestido con una ropa de tigre y me dijo: ¡tío, tío, tío, mira los vestidos que le gustan a mi tía Priscilla para que se lo compres! Me reí mucho porque me causó sorpresa y mucha gracia su comentario y me le quedé mirando. En ese momento me quede pensando, ¿cómo ella sabía esto? Porque efectivamente era así. Yo acostumbraba a comprarle cosas así a Priscilla.  Y además porque también a mí me gustaban. Definitivamente era muy observadora. Ella tuvo que haberlo escuchado en algún momento y como siempre, ella estaba pendiente de todo lo que oía o veía a su alrededor de una manera inocente y jocosa. Así era nuestra querida Monic.” – Su Tío Guillermo Vargas

“Mónica siempre fue una persona enfocada. Entrenaba todo el tiempo para triatlones y competencias internacionales. Siempre llegaba a las clases de 7:00 a.m. con el cabello mojado de piscina, oloroso a crema de peinar. A pesar de tener un entrenamiento riguroso, nunca flaqueaba con sus responsabilidades escolares. Los que me conocen saben que fui una estudiante aplicada en la escuela y también era vecina de Mónica. Recuerdo que cuando nos conocimos, inició la era de “María la Tutora” desde sexto grado hasta sexto año. Siempre ayudaba a Mónica en todo lo que podía. Vi con mis propios ojos su cansancio de cada día, pero también vi como eso no impedía que cumpliera con las obligaciones deportivas y escolares. Era de admirar. Recuerdo en las tardes cuando llegaba directo a su casa de la escuela y yo le cocinaba coditos con queso y deditos de pollo mientras Moni tomaba una siesta o un descansito. El lapso que teníamos para comer y estudiar era corto ya que por las tardes Mónica entrenaba otras disciplinas.  Yo me iba caminando a mi casa y luego en la noche recibía su clásica llamada: “Hay algo más para mañana?” Esta y muchas otras gratas memorias me dejó Moni para recordar, reír y compartir con los amigos y familia que me dejó en esta vida terrenal.” – Su amiga María Cristina Saavedra

A mi Monili, le gustaba mucho el grupo CAMILA, cada vez que poníamos las canciones de ellos, se ponía feliz. Ahora cada vez que escucho una canción de ellos, me acuerdo de ella. – Su amigo Richard

“Mónica y yo siempre fuimos buenas amigas, conversábamos mucho y estábamos juntas en el salón. Un día ella me llama y me dice Silvia voy a celebrar mis 15 con fiesta.  Yo emocionada le digo ¿en serio? y me dice si y de hecho te estoy contemplando para que seas una de mis damas, me emocione muchísimo porque ¡no me lo esperaba!

Llego el momento de las prácticas de baile, yo asistí a su casa en donde por fin conocí a sus famosos amigos del Triatlón del que tanto hablaban ella y Liana. Entre ellos Jorge, Lothar, Alain, Johan, Christian entre otros. 

Cada vez que íbamos a la casa de Mónica a practicar eran momentos únicos ya que la diversión, el baile, el relajo y las convivencias fueron momentos muy agradables, fueron momentos en los que dio inicio a una gran amistad tanto con Mónica, su familia y sus amigos que ahora son mis amigos y compañeros del Triatlón.

Como todos nos hicimos muy buenos amigos,  cuando toco el turno de mis 15 años, el mismo grupo de baile de Mónica fue el mío.  Ese año fue un año como nunca, lleno de mucha diversión y aventuras. 

Estoy eternamente agradecida con Mónica por haberme brindado su amistad, su amor, su apoyo en el deporte ya que ella fue la que me introdujo a este mundo del triatlón y por ella conozco de este maravilloso deporte.” – Silvia Waterman

Gracias a todos por compartir estas bellas anécdotas de Mónica, les confieso que me entere de muchas cosas lindas que no sabía que mi hija había hecho en su corta vivencia en la vida terrenal.

Les aseguro que ella ha leído cada una de estas anécdotas y las recuerda con mucho cariño al igual que ustedes.

Gracias a todos por leer mi blog y en especial este capítulo que lo dedicamos a honrar y recordar a Mónica en su cumpleaños.

¡Que Dios los bendiga a todos!  Nos vemos en el próximo capítulo, el 20 de septiembre.

Read 3869 times