CAPÍTULO 19: UN PROPÓSITO EN LA VIDA

Algunas veces nos preguntamos, ¿a qué vinimos a este mundo? Y muchas veces nos respondemos: “a ser felices”.  Sin embargo, no somos felices, porque no nos sentimos conformes, ni satisfechos con lo que somos o con lo que tenemos.  Cada día es un reto donde nos proponemos trabajar para ganar más y poder llevar el sustento a nuestros hogares, para cumplir con nuestros compromisos y obligaciones.
 
Nos cambiamos de trabajo con el objetivo de generar más ingresos y mientras más ganamos, más gastamos.  Cuando nos damos cuenta, nuestra vida depende de un salario para poder cubrir el alto costo de la vida. Nos compramos casa, carro, viajamos y así sucesivamente. Sin darnos cuenta, nuestro presupuesto no alcanza y de repente nos llegan situaciones imprevistas y se nos cae el cielo encima, ¿Qué hacemos? Nos endeudamos más, recortamos gastos, vendemos el carro, alquilamos la casa. Todas estas ideas pasan por nuestra mente para buscar una forma rápida de salir de la situación crítica.
 
Por otro lado, enfrentamos circunstancias dolorosas, como por ejemplo, la pérdida inesperada de un ser querido, la pérdida de un empleo, la ruptura de un matrimonio o de una relación. ¿Cómo hacemos para enfrentar estas circunstancias que estremecen nuestras vidas de un momento a otro? Nos deprimimos, nos entristecemos, nos frustramos, nos enojamos, nos estresamos. No existe un instructivo o un procedimiento que podamos seguir para salir de esa situación dolorosa. ¿Cómo las aceptamos y nos adaptamos a este cambio repentino en nuestras vidas?
 
En los capítulos anteriores les he compartido mi experiencia y mis vivencias de como poco a poco he ido sanando de la enorme y profunda herida en mi alma, con la pérdida física de mi hija. La clave principal para manejar cualquier tipo de duelo es aceptar y enfrentar la situación. Una vez que logres estas dos acciones, te llegan diferentes formas positivas de resolver la situación, ya sea a través de personas maravillosas que se acercan para orientarte, guiarte, ayudarte o brindarte ideas innovadoras. 
 
En estos 2 años y 10 meses desde la partida física de Monica, he aprendido a enfrentar situaciones difíciles, a conocerme de adentro hacia afuera y a reconocer la presencia de Dios en mí y en los demás.
 
Ante esta situación, pienso que ahora mi misión en la vida es poder compartir mi experiencia personal y mis vivencias con personas que han perdido seres queridos o que están pasando por el mismo dolor o por una situación difícil y con todo gusto les ayudo a sanar. 
 
Si conocen a alguien que haya perdido a un ser querido o que esté pasando por situaciones difíciles no duden en ponerse en contacto conmigo a través de mi correo electrónico Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. Estoy a la orden para ayudarlos, guiarlos y orientarlos con amor para salir adelante.
 
Como les mencioné anteriormente, en las sesiones que he participado con Dios, nos ha revelado que todos tenemos un mismo propósito en la vida terrenal y en la existencia, es decir, después de la muerte de nuestro cuerpo. El propósito de todos es: Amar, Perdonar y Sanar.
 
El primer propósito de vida es “Amar”. Nosotros estamos acostumbrados a amar a nuestros esposos, a nuestros hijos, a nuestros padres, hermanos, primos, amigos, familia etc. de una forma diferente, selectiva y especial. Sin embargo, Dios dice que Amar es reconocer la presencia de Dios en uno mismo, también es reconocer la presencia de Dios en el prójimo y reconocer la presencia de Dios en toda la creación: en las plantas, en los animales, en las rocas, en el mar, en todo. 
 
Nosotros somos energía tridimensional, estamos formados por nuestro cuerpo, el campo energético y el alma.
 
A veces nos preguntamos: ¿dónde está nuestra mente, nuestros conocimientos o nuestros pensamientos? algunos respondemos que todo está en el cerebro. Pero, ¿qué sucede si un día nos hacen una cirugía y nos retiran parte del cerebro?, nos preguntamos: ¿dónde quedan nuestros pensamientos?
 
En el campo energético es donde están todos nuestros conocimientos, nuestros pensamientos, nuestros estudios, nuestros gustos, nuestras emociones, nuestros sentimientos, nuestras historias. El campo energético abarca nuestra personalidad.
 
El Alma, es DIOS. Muy pocas veces solemos escuchar a las personas reconocer que tienen un Alma. Si cada uno de nosotros tiene un alma, nos preguntamos, ¿cuántos Dioses hay entre todos nosotros? La respuesta es que hay un solo Dios que nos conecta a todos. 
 
El domingo pasado, desde muy temprano en la mañana, fui a caminar al Causeway de Amador. Hice el recorrido desde el inicio entrando por Friday’s, caminé por la acera que va paralela al mar y está rodeada de hermosos árboles.  
 
Mientras caminaba, estaba atenta a escuchar y observar los pajaritos felices cantando y volando por todas las ramas. Fue hermoso sentir y recibir esa energía pura y maravillosa. 
 
Caminaba y admiraba la hermosa naturaleza, escuchaba el agua del mar que pegaba suavemente con las rocas que estaban a la orilla de la playa.  
 
Me encanta observar los diferentes matices de las hojas de los árboles. Dios dice que las plantas y las rocas tienen una energía maravillosa con alta vibración. Cuando estamos en un ambiente lleno de árboles nos sentimos relajados y tranquilos.
 
Seguí mi recorrido disfrutando del ambiente y en un momento, me llegó un pensamiento:   
 
“Estoy a punto de encontrarme con alguien conocido”  
 
Unos metros más adelante, observé que en una de las sillas de cemento, situada a la orilla del mar, había una bicicleta recostada al respaldar.  Luego fijé la mirada hacia la chica que estaba sentada en la silla mirando a lo lejos, hacia el mar adentro. Ella sintió mi presencia y de inmediato, nuestras miradas se cruzaron, y para mi grata sorpresa era Atali una amiga muy querida de mis hijas Lianna y Monica. 
 
Que hermoso encuentro con Atali, tenía varios meses de no verla. Ella, al reconocerme,  se levanta de la silla muy emocionada, viene a saludarme y nos dimos un fuerte y caluroso abrazo.
 
Atali me cuenta que ella disfruta ver el amanecer junto al mar porque eso le llena de energía su alma. Qué lindo fue escuchar esas palabras, que disfrutaba observar el amanecer en este preciso lugar en el Coastway para llenar su alma de energía.  
 
Luego, le pregunté que si sabía lo que era el Alma. Me respondió que “No”. En ese momento le explique que el Alma es “DIOS”.
 
Nos quedamos juntas un rato conversando sobre el tema del Alma. Después, nos despedimos con otro abrazo,  ella se regresó a casa en bicicleta y yo seguí mi recorrido caminando de vuelta al auto.
 
El segundo propósito de vida es “Perdonar”.  
 
¿Qué es perdonar?, ¿A quién perdonamos?, ¿Cómo perdonamos?  Estas son algunas de las preguntas que nos hacemos cuando hablamos del Perdón. 
 
Dios dice que todos nosotros tenemos defectos. Existen 27 defectos, los más comunes son la intolerancia, la impaciencia, la inseguridad, la intranquilidad, la impulsividad y otros. 
 
Nosotros debemos reconocer nuestros defectos y los debemos transformar en virtudes, es decir, si somos intolerantes debemos trabajar en la tolerancia, si somos impacientes debemos trabajar en la paciencia, si somos inseguros debemos trabajar en nuestra  seguridad y así con todos nuestros defectos. También debemos reconocer los defectos de los demás y perdonarlos. Esta es la parte más compleja, perdonar los defectos de los demás, porque los defectos son propios. Ejemplo: si una persona es grosera contigo, es porque tiene un defecto. No debemos tomar los defectos de los demás de manera personal.
 
El tercer propósito de vida es “Sanar”.
 
Sanar es inspirar a los demás a cumplir con el propósito de vida a través del testimonio personal y el conocimiento universal.
 
A continuación les comparto una hermosa experiencia que vivió Jane la tía de Mónica, hace unos meses atrás: 
 
Hoy es 20 de febrero de 2018, jamás pensé que pasaría  algo muy especial y misterioso en esta madrugada.
Hoy había quedado con mi hija Melanie de pasar a buscarla para llevarla a ella y a su amiga Rosemary al trabajo. Primero, fuimos a llevar a su bebé Mónica, a casa de su nana, ya que su esposo se había tenido que ir a una misión oficial fuera de la ciudad. Mi hermano Edwin me había dejado su auto por unos días mientras él hacía un viaje a Estados Unidos.
Como no tengo carro, generalmente duermo en el camino desde Chorrera hasta Panamá, mientras Alexis maneja, pero hoy tenía que manejar. Así que llegué a las 5:00 a.m. a la casa de mi hija Melanie y fuimos a dejar a Mónica, la bebé, en Arraiján. Luego, continuamos nuestro viaje hacia el trabajo de mi hija en la ciudad, en Torre de las Américas, Punta Pacífica.   
Al llegar a Panamá tomé la ruta por la Cinta Costera 3. Empecé a sentir mucho sueño, miré a mi hija y a su amiga, ambas estaban dormidas. Recuerdo que después de mirarlas volví mi cabeza hacia adelante y fue entonces cuando vi que alguien manejaba una bicicleta, pero fuera de la ciclovía. Mi reacción fue de asombro y de preocupación, me dije, “¿pero que hace ella por ese carril?” La chica siguió pedaleando mientras yo la seguía y la observaba, yo estaba muy confundida, me sentí extraña, entonces a pesar de la penumbra, por la hora, vi claramente cuando volteó la cabeza hacia atrás, hacia mí y me miró mientras seguía manejando la bicicleta.
Mi corazón saltó de alegría y pensé “Mónica”, pero inmediatamente se metió a la ciclovía. Justo en ese momento la seguí con la mirada a mi lado izquierdo, pero ya no estaba, miré para todos lados, hacia delante, hacia atrás, pero había desaparecido.
De repente vi la vía con más claridad y un resplandor fascinante y aún no salía el sol, era aproximadamente la hora en que ella tuvo el accidente antes de las 6:00 a.m. Sentí mi cabeza despejada. Fue entonces cuando me percaté de que me había quedado dormida y acaba de despertar, pero en esos segundos estoy segura que Mónica estuvo ahí y estuvo ahí para protegernos. Mi corazón la sintió, sentí a mi niña, como siempre le decía.
Mónica, siempre, siempre estarás en mi mente y en mi corazón !!!
Sin saber que ya no nos veríamos más, así fue nuestra despedida, en esa foto, juntas las tres, tu, mi querida Lianna y yo, a solo unas horas de tu partida. Esa noche me abrazaste varias veces y me repetías con picardía, Tía estás linda, te pude decir Te quiero mucho mi niña, te pude abrazar, me despedí.
Le doy gracias a Dios por haberme permitido compartir contigo tantos momentos, pero sobre todo permitirme decirte por última vez que te amaba. 
Gracias Mónica por el cariño tan puro que siempre me compartiste.
Que linda experiencia querida Jane, gracias por compartirla con nosotros. Mónica también esta cumpliendo con su propósito de vida en la existencia, nos sigue amando igual que siempre y está pendiente de todos nosotros.
 
Muchas gracias por seguir el blog. Nos vemos en el próximo capítulo para compartir más experiencias y aprendizajes.
 
Que pasen un feliz mes de Julio y que Dios los bendiga abundantemente. 
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