CAPÍTULO 17: EL MONUMENTO DE LA BICICLETA

Después del trágico siniestro vial de mi hija, nuestros grandes amigos del Movimiento de ciclistas de las Calles de Panamá (MCCP), colocaron una bicicleta blanca en la Avenida Balboa frente al Hotel Miramar, entre las columnas que sostienen el semáforo. 
 
La bicicleta blanca es un símbolo internacional en memoria de un ciclista que ha fallecido o ha sido gravemente atropellado. Es un símbolo que pide a todos los conductores y gobernantes que tengan en cuenta que la fragilidad de la vida humana se pone a prueba todos los días en las vías públicas. Nos recuerda que como usuarios de las vías públicas debemos estar conscientes de que tenemos que compartir las vías, respetar y cuidar nuestra vida y la vida de todas las personas en nuestro entorno.
 
La bicicleta blanca está a la intemperie, se llena de hollín, se ensucia y se pone negra debido al humo de los carros. Cada cierto tiempo la limpiamos y la adornamos entre amigos y familiares. Nos encontramos en el estacionamiento del hotel Miramar y cruzamos a la isleta donde está la bicicleta preparados con lijas, agua, limpiadores, brillos, esponjas, pintura y hermosas flores para decorarla.
 
Con mucho amor y cariño limpiamos la bicicleta, la pintamos y la adornamos. Queda hermosa. Cuando está lista, le tomamos fotos y la admiramos porque proyecta paz y amor.
 
Es impresionante como las personas están pendientes de la bici blanca. Al siguiente día, recibimos llamadas y chats de amigos con comentarios hermosos sobre lo linda que se ve la bicicleta.
 
Unos meses después, en una reunión con amigos y familiares, acordamos hacer un monumento para esta bicicleta. Enseguida iniciamos la búsqueda de modelos de monumentos de bicicletas en internet.
 
El día que recién habíamos decorado la bici blanca, pasó una hermosa pareja de esposos y les llamó la atención lo linda que lucía la bicicleta.  La esposa le comenta a su esposo que le gustaría conocer a las personas que decoraban esta bicicleta, porque le pareció muy original la iniciativa de la decoración. Ella le comenta que las bicis blancas por lo general la gente no las decora.
 
Una semana después, participo como voluntaria de apoyo en el curso de ángeles. En este curso hay un espacio donde mi amiga Luisa, la facilitadora del curso, me da la oportunidad de compartir mi experiencia de vida con los participantes. Después que me presento ante el grupo y les comparto mi experiencia y mi vivencia por el siniestro de mi hija, se me acerca una participante y me cuenta que está muy impresionada y que  se ha quedado sin palabras, está en shock. 
 
De inmediato, me comparte su historia y me dice “ahora ya entiendo por qué yo tenía que venir a este curso, era para conocernos”.
 
Se me presenta como Paola Alfaro y me cuenta que apenas hacía una semana había visto la bicicleta blanca y que le había comentado a su esposo que quería conocer a las personas detrás de esta bicicleta y ese día en el curso, yo estaba presente.  
 
Este encuentro fue muy emotivo, nos abrazamos y nos conectamos de una manera inexplicable, fue maravilloso, lleno de paz y amor.
 
Luego le conté que queríamos hacerle un monumento a la bicicleta y lo que me responde Paola fue más sorprendente aún. “¡Elsie, yo tengo una empresa que te puede construir el monumento para la bicicleta!” Ella de inmediato me dio su tarjeta de presentación y me tomó los datos para llamarme y planificar todo para la construcción del proyecto.
 
Al día siguiente, Paola me cuenta que le relata toda su experiencia del curso y su verdadera misión a su esposo Jan. Quedó muy impactado con la espectacular vivencia que había tenido su esposa de haberme conocido y de la iniciativa sobre la construcción del monumento. 
 
El día lunes muy temprano recibo la llamada de Paola. Me pidió que redactara un documento con todos los requerimientos y detalles de cómo queríamos que fuera el monumento para la bici. Mientras yo estaba escribiendo todos los detalles sobre el monumento, Paola, Jan y el arquitecto, estaban diseñando a su gusto el monumento en la oficina. Como al medio día le mandé la información que había levantado con los detalles de cómo me gustaría que fuera el monumento.
 
Un par de días después, Paola me llama para solicitarme una reunión para presentarnos formalmente el proyecto. Recuerdo que ese día estaba muy emocionada para ver cómo había quedado el diseño del monumento tal como yo me lo había imaginado, con todos los detalles que le había enviado a Paola.
 
Ella inicia la presentación con los objetivos del proyecto. Luego detalla los materiales que se deben utilizar en este tipo de estructuras que sean fuertes, resistentes al clima, que sean duraderos, entre otros. Cuando presenta el modelo del monumento, yo quedé sin palabras, se brotaron lágrimas de mis ojos, no podía creer lo que estaba viendo en la presentación.  El monumento era el logo de la Fundación Mónica Licona en acero inoxidable quirúrgico, montado en una base de mármol. Nunca pensé en un monumento como este, Paola y Jan habían superado todas mis expectativas de este monumento, era hermoso, espectacular, divino. No tenía palabras para describir la emoción que sentí en ese momento, le di un abrazo gigante a ambos, lleno de una inmensa gratitud.
 
Desde ese día, iniciamos todos los trámites de permisos para la construcción del monumento.  
 
En el camino nos encontramos con muchos obstáculos, pero gracias a nuestra constancia, dedicación y esfuerzo los logramos superar. 
 
Esta obra se logró gracias a un conjunto de virtudes que desarrollamos en los diferentes encuentros que se presentaron en el camino: la perseverancia de las personas que confiamos en este proyecto, la solidaridad de todos los que nos apoyaron, la generosidad de los que confiaron en nosotros, la tolerancia que desarrollamos para seguir adelante a pesar de las adversidades y la paciencia para saber esperar el momento oportuno para que se dieran las cosas.
 
Gracias al apoyo del ministro de obras públicas, el Sr. Ramón Arosemena, en el mes de enero de este año, logramos obtener el permiso para la construcción.
 
Estamos muy agradecidos con nuestros grandes amigos y familiares, que tan pronto compartimos el diseño del monumento fueron sumándose para apoyar el financiamiento de este hermoso proyecto.  
 
Desde del inicio de la construcción del monumento hasta el final, el Sr. Ministro, estuvo muy atento de los detalles de la construcción.  
 
Una vez instalado el monumento, le hice una llamada al Sr. Ministro para solicitarle su apoyo en hacer un jardín. De inmediato me informó que él se encargaría personalmente de todos los trámites para hacer el jardín.  En menos de una semana, me compartió varios modelos y me dio la oportunidad de que eligiera el que más me gustaba para el monumento.  Estoy muy agradecida con este gesto de solidaridad del Sr. Ministro.
 
Mi eterno agradecimiento a las empresas que hicieron posible esta maravillosa obra: 
 
MR. FIX, de Paola Alfaro y Jan Striem, quien donó el diseño e instalación del monumento.
ESTUDIO HAUS, el Sr. Rodrigo Oliver, nos donó las piezas de mármol y su instalación. 
 
Extiendo mi agradecimiento a todos los amigos del ciclismo y a los donantes individuales que aportaron su granito de arena para hacer realidad este sueño a la memoria de las víctimas de siniestros de tránsito. 
 
A la Unión de Triatlón de Panamá, que siempre nos apoya en todos los proyectos y actividades que desarrollamos en la Fundación para crear consciencia y sensibilización en los usuarios de las vías públicas.
Para mí es un honor compartir con ustedes el testimonio maravilloso de nuestra querida amiga Cristina Cardoze, quien nos apoyó de todo corazón para lograr este hermoso proyecto:
 
“Yo hice el IronMan de Brazil en el 2017 con una bici que le compré de segunda a Gae Goldoni, quien le había pegado una calcomanía del logo de la Fundación Mónica Licona al termo delantero. 
 
Durante los 180kms de la carrera, cuando bajaba la cabeza en esfuerzo y concentración, lo primero que veía era esa bici blanca con alas de ángel que representa la Fundación. En esa carrera la calle estaba muy mojada. Llovió casi toda la distancia y sentí mucho miedo, viendo a la gente cayéndose a diestra y siniestra.
 
En un momento de adrenalina, cansancio y temor, miré para abajo, vi la calcomanía y le hablé a Monica, a quien nunca conocí, pero sentí que estaba ahí conmigo ese día. “Monica, por favor ayúdame a sobrevivir, que esto está muy peligroso, pero yo entrené tanto y vine de tan lejos que voy a darle duro y quiero terminar.” Y realmente sentí que Monica me acompañó todas esas horas, me cuidó, me protegió y me llevó sana y salva a la transición. Por eso cuando Elsie me habló del monumento que quería hacer en la Avenida Balboa yo quise contribuir, porque se lo debía a Mónica, quien fue mi ángel de la guarda ese día. 
 
Fue mi manera de agradecerle a Mónica y también de dar gracias por todos los días que he salido en bici y llegado con vida a mi casa. 
 
Monica perdió su vida, pero su legado queda con nosotros los ciclistas panameños y su Bici de Ángel en la Avenida Balboa nos recuerda que somos muy afortunados de tener vida, que la tenemos que proteger circulando responsablemente y con cuidado porque nuestros seres queridos nos esperan en casa. Y espero que también le recuerde a los conductores panameños que nosotros los ciclistas no somos un estorbo en la vía, somos una persona practicando un deporte que amamos, buscando salud, superación personal y hasta vida social y somos - cada uno de nosotros - una VIDA que cuidar y valorar.”
 
Con mucho gusto, les comparto el testimonio de Melanie Bárcenas, la prima de Monica, a quien por “casualidad” le tocó diseñar el jardín para el monumento:
 
“Querida Monica, Dios te colocó en cada etapa importante de mi vida, me ayudaste con mi anillo de boda, me regalaste tu última noche en este mundo terrenal asistiendo a mi boda, tu hermosa sonrisa y un “te quiero prima”. Despertar y escuchar lo sucedido, aquel 20 de septiembre de 2015, fue la peor noticia que pude recibir y me hizo sentir que perdía algo importante en mi vida: tu cariño. Pero sé que estás conmigo en cada momento y una vez más me demostraste que estás a mi lado.
Al regresar de vacaciones me indican en el trabajo que debía apoyar para el diseño del jardín para el monumento de la Fundación Mónica Licona, me tomó por sorpresa y me dije “¿será que escuché bien?”, pues si, había escuchado perfectamente. De inmediato contacté al ingeniero agrónomo para trabajar en el diseño y elegir cuidadosamente las plantas que debíamos colocar en el monumento. Para mí fue un placer poder agregar un granito de arena para que esto fuese posible. Gracias Mónica por elegirme para esto. Te quiero prima.”
Mil gracias Cristina y Melanie por compartir tan lindos testimonios. Como mencioné en el capítulo anterior, Monica vive en otra dimensión y sigue haciendo lo que le gusta y se manifiesta entre nosotros de muchas formas, sólo tenemos que estar atentos.
Gracias a todos por seguir el blog, que Dios los bendiga infinitamente.
Nos vemos en el próximo capítulo con más experiencias y vivencias para compartir con ustedes, que pasen un feliz mes de mayo.
 
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