CAPÍTULO 9: DIOSIDENCIAS PARTE 1

Hace ya 2 años que recibiste el llamado de Dios, hija mía. En todo este tiempo hemos estado aprendiendo a vivir sin tu presencia física y a aceptar que los planes de Dios son perfectos.  Te seguimos amando y extrañando, vivirás siempre en nuestros corazones y tus recuerdos presentes en todo momento.

  En este capítulo les comparto las Diosidencias que hemos vivido en todo este tiempo.

¿Como nace la Fundación Mónica Licona?
Esta hermosa fundación nace a raíz del siniestro vial que le quitó la vida a mi amada hija, Mónica. Un grupo de amigos, se reunió y llegó a un consenso que era importante crear un movimiento de sensibilización y concienciación de todos los ciudadanos de este país, para lograr un cambio positivo en la cultura vial y evitar que estos sucesos se vuelvan a repetir. No queremos que ninguna familia en nuestro país vuelva a pasar por el dolor y el sufrimiento que vivió nuestra familia.

El día del funeral de mi hija, se colocó una urna para depositar donaciones entre los amigos y familiares. Los fondos que se recaudaron en la misa fue el capital semilla para la Fundación.

Muy pronto hicimos una serie de reuniones con nuestros amigos: Jorge Heilbron, Luigi Méndez, Gaetano Goldoni, José Manuel Rodríguez, Juventino Quiróz y Carlos Baliache para constituir legalmente la Fundación, con su misión, visión y objetivos.

Desde el primer momento, la fundación se convirtió en el motor de nuestra familia para seguir adelante con este hermoso proyecto donde juntos podemos salvar vidas y lograr un Panamá libre de siniestros viales.

El logo de la Fundación, fue donado por nuestros amigos de Cerebro Y & R Publicidad, para ellos nuestro eterno agradecimiento y por siempre fundadores de esta hermosa fundación. 

El logo fue diseñado especialmente para la fundación y tan pronto lo vimos, nos conectamos con él, porque representa y se identifica con la personalidad de Mónica.

El diseño del logo es muy particular. El mismo tiene varias partes que en conjunto representan la paz y el amor infinito de Dios. A primera vista puedes visualizar el corazón que representa el amor, la bicicleta que representa un transporte noble y te inspira libertad, el infinito y las alas que representan la paz.

Les comparto un testimonio con este maravilloso logo. 

Nuestro querido amigo de Santiago, Abraham Sánchez, nos había invitado a un homenaje que le habían organizado en memoria de Mónica. Ese día organizaron la carrera que realizan todos los años y que ella había ganado el año anterior.

El día del evento, nos levantamos temprano para llegar a Santiago a tiempo para la carrera. Desayunamos, nos arreglamos y todos nos pusimos el suéter gris de la fundación que tiene el logo en el pecho. Mientras me lavaba los dientes para salir, vi el logo reflejado en el espejo y llega a mi mente un hermoso mensaje: “El amor de Dios es infinito”. Mi primera impresión fue: “Dios mío, que frase tan linda y está relacionada con el logo”. Salí del baño corriendo a buscar papel para anotar esta hermosa frase para que no se me olvidara. En ese momento sentí una sensación de bienestar, amor y paz, fue un momento maravillosamente indescriptible, fue una bendición de Dios.

Testimonio del día de la Virgen el 12 de diciembre de 2015

La Fundación Mónica Licona realizó una de sus primeras actividades, “EN SON DE PAZ”. El objetivo de esta actividad es sensibilizar y concienciar a los conductores y a los ciclistas para compartir en armonía las vías públicas.

Nos ubicamos en distintos semáforos de la ciudad. Los protagonistas fueron los ciclistas, quienes les entregaban flores a los conductores y les compartían una frase como por ejemplo “yo me comprometo a utilizar el casco cuando salgo a montar mi bicicleta a la calle ¿y tú?” o “yo me comprometo a utilizar las luces en mi bicicleta ¿y tú, te comprometes a cuidarme?”.

El día de la actividad habíamos acordado encontrarnos a las 8:00 a.m., en una floristería ubicada en Obarrio para retirar las flores.

La noche anterior, le había comentado a Lianna, que no iría a la floristería porque ya todo estaba coordinado con los encargados de cada punto de encuentro, para retirar las flores.  A la mañana siguiente, Lianna me dijo mamá, ya voy saliendo para la floristería, nos vemos en nuestro punto de encuentro. Me quedé un poco pensativa y le dije, hija, siento que debo ir a la floristería, tomé la llave del auto y me fui a la floristería.

Cuando llegamos a la floristería, llegaron solo 3 encargados de los puntos de encuentros. Faltó el encargado del punto 4, que era el del semáforo de El Dorado. En vista de que esta persona no llegó, intenté localizarla por celular y por chat sin éxito. Retiré las 500 flores de este punto y me fui a llevarlas a El Dorado. Cuando llego a El Dorado, nadie se presentó, nadie llegó, la persona encargada tampoco apareció. Me sentí, decepcionada, triste, desanimada y no sabía qué hacer.

Llame a Lianna y le conté lo que me sucedió y me dijo que me fuera para su punto en la 12 de octubre que las flores se podían entregar allá. Me fui hacia la 12 de octubre, pero a la mitad del camino, llamé a Beto, le cuento mi triste historia y me dijo que mejor me fuera para el punto donde estaba él, que era en el semáforo del Hotel Miramar, ya que se les estaban terminando las flores.

Cambié de ruta para el Miramar, tomé por Carrasquilla y de repente, me encuentro con un camión de basura que va adelante de mí y no había forma de rebasarlo porque iba por la mitad de la calle. Mientras tanto, Beto me llamaba para pedirme que fuera rápido porque se habían terminado las flores en el Miramar y que los ciclistas se estaban retirando.  Sin embargo, yo no podía avanzar porque el camión de basura me estaba obstaculizando el paso. Dios, que desesperación y que frustración. Después de un rato, por fin el camión de basura se hizo a un lado de la calle y pude rebasarlo.  Avancé lo más rápido que podía, aunque no pude avanzar mucho porque qué casualidad que todos los semáforos estaban en rojo, fue desesperante. Hasta que por fin llegue al semáforo del Miramar, me encuentro con mi esposo que estaba solo sentado en el auto y le pregunté, ¿donde está la gente para repartir las flores que traje?, míralas están en el maletero. Me responde: “Elsie te demoraste demasiado, todos se fueron”.

Llamé a Lianna para llevarle las flores y me dijo que ellos también estaban terminando, que fuera a ver si llegaba a tiempo. Me fui lo más rápido posible pero cuando llegué a la 12 de octubre, ya todos se habían ido.

Me estacioné a un lado de la calle, me llevé las manos a la cabeza y sentí muchas ganas de llorar. Pero pensé un momento y le pregunte a Dios, ¿ahora qué voy a hacer con tantas flores? Estaba a punto de largar el llanto, me sentía frustrada. De repente me llega un pensamiento, “lleva las flores a la iglesia”. En ese instante, me pareció una excelente idea, mi ánimo se elevó de inmediato. ¡Dios respondió mi pregunta! Luego, hice otra pregunta, ¿a qué iglesia voy a llevar estas flores? Inmediatamente, salió otra pregunta: “¿Cuál es la iglesia más cercana?”, era la iglesia San Antonio María Claret, que estaba cerca de la 12 de octubre. Que hermoso diálogo que mantuve con Dios y en ese momento de frustración no me di cuenta.

De inmediato, puse en marcha el auto y en unos minutos llegué a la iglesia, estacioné el auto y me bajé con la esperanza de que recibieran la flores. Me dirigí a las oficinas y me encontré con un joven que estaba sentado frente a un escritorio. Lo saludé y le comenté que venía de la Fundación Mónica Licona a donar 500 flores para la iglesia. Él se me quedó mirando muy sorprendido y me dice: “¿usted es la señora que nos iba a donar las flores para la virgen?” Le conteste: “no teníamos programado donar estas flores”.  Le conté mi experiencia vivida en ese día.

El joven me comenta que hacía un rato había recibido la llamada de la señora que había programado la donación de las flores, con la noticia que no consiguió las flores y casualmente estaba llamando a todos los compañeros para hacer una colecta entre ellos para comprar flores y adornar el altar de la virgen. En ese momento, el joven se levanta de la silla y me señala a la virgen y me dice: “hoy es el día de la virgen y mire a la virgen, no tiene ninguna flor, no la hemos podido arreglar”. 

El joven se llevó las manos a su rostro sorprendido y muy feliz, me dijo: ¡Señora, esto es un milagro no teníamos flores para la virgen y usted nos trae 500 flores! Los dos a la vez exclamamos que se nos puso la piel de gallina con esta maravillosa Disidencia, se me aguaron los ojos y sentí un calor que recorrió todo mi cuerpo, seguido de un sentimiento de amor inmenso e indescriptible.

Luego de esto, me comenta que él y sus compañeros de la iglesia se enteraron del accidente de Mónica, que oraron por ella y que lo sintieron mucho. Y les compartiría este hermoso testimonio a todos sus compañeros y al padre de la iglesia.

El joven me acompañó al carro a buscar las hermosas flores que estaban cuidadosamente arregladas dentro de unas cajas en el maletero de mi auto. El joven sumamente feliz, llamó a los compañeros de una vez para que llegaran a ayudarlo a arreglar el altar de la virgen.

Queridos amigos, con esta experiencia, les puedo asegurar que los planes de Dios son perfectos y que son mejores que los nuestros. 

Yo estaba enfocada en la tarea de repartir las flores a los conductores en los semáforos con la hermosa intención de sensibilizar y concienciar. Sin embargo, Dios tenía otro plan para las flores. Estaban destinadas para adornar el altar de la virgen.

Estoy segura que en algún momento a ustedes les habrá pasado algo similar. Podemos recopilar todos los obstáculos que tuvimos que pasar para llegar al final feliz de esta experiencia:

  1. De la nada, sentí que era importante que fuera a la floristería.
  2. El encargado del semáforo de El Dorado no llega a retirar las flores.
  3. No llega nadie al punto de encuentro en el semáforo de El Dorado.
  4. El obstáculo del camión de la basura que me impidió que llegara a tiempo al Hotel Miramar.
  5. Todas las luces rojas que me detuvieron en el camino.
  6. En el Hotel Miramar ya todos se habían retirado.
  7. Llego a la 12 de octubre, y tampoco había nadie.


Fueron 7 señales que Dios me mandó para que desistiera de entregar las flores en el semáforo y las llevara a la iglesia para la Virgen. ¿Cómo no me di cuenta desde un inicio de estas señales? ¿Cuántas veces nos pasa lo mismo en situaciones similares? Nosotros insistimos en lograr lo que queremos, en lograr nuestros planes, nuestras metas, nuestros objetivos, nuestros sueños. Nos enfocamos en ellos, nos concentramos en ellos, nos cerramos y a pesar de todas las adversidades que se nos presentan aun así seguimos luchando contra la corriente para lograr lo que queremos y si no lo logramos nos frustramos.

Amigos, ¿qué aprendimos con esta experiencia? Las circunstancias que vivimos, se nos presentan de 2 formas.

Si el resultado es como esperamos, perfecto, nos sentimos bien, muy felices y contentos.    Por ejemplo, comprar unos números de la lotería y ganarse la lotería, aplicar a un puesto de trabajo y ganarte el empleo.

Si el resultado es distinto a lo que esperamos no es nada agradable. Pero si lo enfocamos desde un punto de vista positivo, podemos lograr un aprendizaje, aunque a veces estas enseñanzas nos traen miedo o nos traen situaciones que nos generan dolor o sufrimiento. Esta experiencia que les comparto, me generó ansiedad, frustración, sufrimiento y tristeza. Pero al final, me sentí feliz porque el resultado fue maravilloso, fue gratificante, el ofrecerle las flores a la virgen.

Por otro lado, pueden ser señales que nos guían hacia un cambio de camino. Por ejemplo, cuando nos sentimos mal en nuestro trabajo, todo sale mal, no me siento bien con el jefe o con mis compañeros de trabajo o cuando elegimos una carrera universitaria y no nos sentimos bien con las materias o con los temas.

De repente se nos presenta la oportunidad de cambiarnos de empleo, sale un nuevo trabajo interesante, que te llama la atención o decides cambiar de carrera y cuando realizamos este cambio, nos sentimos a gusto, tranquilos, en paz, felices y todo fluye perfecto.

Algunas veces se nos presentan situaciones adversas que nos llevan a tomar decisiones de cambio en nuestras vidas, para nuestro propio bien, aunque no lo comprendamos en el momento. Debemos aceptar la voluntad de Dios quien nos ama infinitamente, sus planes para cada uno de nosotros son perfectos y debemos confiar en ÉL.

Gracias a todos una vez más por leer mi blog, es un gusto compartir con ustedes mis experiencias en este viaje que emprendí hace 2 años, desde la partida física de mi hija. 

En los próximos capítulos seguiré compartiendo más hermosas Diosidencias, no se las pierdan.

Queridos amigos, los invito cordialmente el domingo 1 de octubre al evento más importante de la Fundación, en memoria de Monica, el Segundo “Encuentro por la Vida”.  Acompáñanos en la caminata de 5 kilómetros o en el paseo en bicicleta en la Cinta Costera, partiendo de los estacionamientos del MOP, desde las 6:30 a.m. ¡Los espero!, me encantaría conversar con ustedes y conocerlos personalmente.

Que Dios los bendiga y los inunde con su paz y amor.

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