CAPÍTULO 16: TRANSFORMAR EL DOLOR EN AMOR

Les comparto esta hermosa frase: “Transformar el dolor en amor”, que me han compartido los lectores del blog, amigos y familiares en varias ocasiones.
 
¿Cómo transformar el dolor en amor, después de haber vivido la experiencia más dolorosa de mi vida?
 
En los primeros capítulos del blog, les compartí las experiencias dolorosas que viví por el siniestro de Monica. No fue fácil relatarles con todos los detalles lo que sentí en esos momentos. Ahora, después de un año de escribir en el blog, me he percatado que esta práctica, se ha convertido en una terapia de sanación.
 
En este proceso de transformación, que he vivido en estos dos años y medio, me he encontrado con mi propio ser.
 
Al principio, no sabía qué hacer ni qué camino seguir. Me acerqué a la iglesia a buscar ayuda espiritual, alguien que me orientara, que me guiara en cómo manejar este dolor y este sufrimiento que sentía en mi alma. Me recomendaron acercarme al santísimo y orarle mucho a la virgen. Que ella me ayudaría, porque comprende mi dolor ya que ella también perdió a su hijo.
 
En esos momentos, sentí que me cayó el cielo encima, no sabía cómo orar, ni cómo pedir a la virgen, a los santos, a Jesús, a Dios, que me ayudaran con este dolor tan grande que me embargaba. Cada día era un reto, un desafío y al final también era un logro superar el día.
 
Poco a poco fui aplicando todo lo que aprendí leyendo los audiolibros de autoayuda. A vivir en el ahora y en el presente, como les compartí en los primeros capítulos. Esto me ayudó a concentrarme y evitar pensar en el pasado que ya pasó, ni en el mañana que no existe.
 
Me sentía como un bebé cuando está aprendiendo a dar sus primeros pasos para caminar, me invadían las emociones de miedo y tristeza. Me sentía insegura, intranquila, nerviosa, con mucho temor, el dolor era muy intenso. Algunas personas que habían pasado por experiencias similares me decían que me tenía que acostumbrar a ese dolor porque nunca se iría de mi vida. Eso para mí era inaceptable, no puede ser que por el resto de mi vida voy a estar con este sufrimiento.
 
A medida que fue pasando el tiempo, fui conociendo a Dios. Un Dios de paz y amor. 
 
Les voy a contar una hermosa experiencia, sobre cómo llegué a conocer a Dios profundamente.
Una mañana estaba hablando con Monica, como siempre lo he hecho. Le decía que la amaba, que la extrañaba, le daba besos y abrazos. Le hice varias preguntas, ¿Monica cómo estás?, ¿qué haces?, ¿Cómo es la vida después de la muerte?
 
Esa misma mañana llamé a una amiga. Mientras conversaba con ella, me comenta lo siguiente: “Sra. Elsie, usted sabe que conozco a una hermosa joven que habla con Dios.   Estoy segura que sería una linda experiencia para usted tener una cita con ella, ¿a usted le gustaría que le sacara una cita?”
 
Me quedé un momento en silencio, pensando en mi respuesta y después de unos momentos le respondí que sí, que me sacara una cita. Para mi sorpresa pasaron muchas cosas o casualidades ese mismo día, con mi amiga.
 
1. Mi amiga tenía cita con la joven ese mismo día y mi amiga no me lo había comentado.
2. Mi amiga me manda un chat y me escribe: “Sra. Elsie, estoy aquí con Liana”. Le respondí de una vez: Con Liana, ¿mi hija? Pero si no conoces a mi hija, ¿cómo que estás con ella? Luego ella me aclara que Liana se llama la joven hermosa que habla con Dios.
3. Mi amiga me pregunta: “Sra. Elsie, ¿usted quiere la cita para el 11 de agosto?” Todavía no salía de mi asombro por la casualidad de que la joven se llamaba igual que mi hija y ahora me da la cita para el día del cumpleaños de Monica, ¡el 11 de agosto!
4. Al instante, me chatea, “Sra. Elsie, Liana recibió un mensaje de Monica, dice que la ama y que está muy feliz que venga a la cita con Liana, que tiene muchas cosas que contarme.” Monica me respondió las preguntas que le había hecho en la mañana.
 
Pueden imaginarse cómo me sentí ese día después de todo lo acontecido. Me sentía tan feliz, quería que el día de la cita se llegara de inmediato, estaba muy emocionada para conocer a Liana.
 
Finalmente, llegó el tan esperado día de la cita. Me sentía ansiosa, nerviosa, emocionada, tenía una mezcla de todas las emociones juntas, además de miedo, temor a lo desconocido, incertidumbre, etc. Llegué a tiempo a la cita, toqué el timbre de su residencia, me abrió la puerta y me recibió con la sonrisa más angelical, mi bella y hermosa Liana.
 
Nos sentamos cómodamente en un sillón a conversar unos momentos. Luego, ella me comparte su testimonio maravilloso con Dios y todas las emociones que tenía antes de llegar a la cita, mágicamente desaparecieron. Comencé a sentir una paz inmensa dentro de mí y en todo el entorno. Al rato, se manifiesta mi niña Monica. Liana que la percibe en ese momento, me la describe tal como es Monica: alegre, chispa, extrovertida, alta con una sonrisa hermosa. Monica le dice a Liana que me ama, que está bien, que gracias por haber venido, que Dios es maravilloso, le gusta mucho su conexión con Dios. Liana, me cuenta que la observa haciendo varias actividades. Sentada en un escritorio sonreída leyendo algo, luego la ve bailando con el cabello largo recogido, con un moño, se ve muy feliz y estaba riéndose. Al rato, Liana me comenta que Monica se sentó al lado mío y me abrazó.
 
Esa primera experiencia para mí, fue maravillosa. Saber que Monica está bien que está viva en otra dimensión, me da mucha paz y tranquilidad.
 
Disfruté vivir la maravillosa experiencia de escuchar a Dios a través de Liana y sentir su amor, su paz y su sabiduría infinita es indescriptible. Haré mi mejor esfuerzo para compartir con ustedes sus divinas enseñanzas.
 
Dios es energía creadora de todo lo visible y lo invisible, es omnipresente y omnipotente y es la máxima autoridad. Es un Dios que nos ama incondicionalmente, que nos da libre albedrío para que tomemos las decisiones que queramos en nuestras vidas.
 
Es un Dios con el cual nos podemos conectar directamente, no necesitamos intermediarios para comunicarnos con Dios, nos habla a diario, nos motiva cada día a ser mejores personas, a reconocer que todos tenemos defectos y que todos podemos ser virtuosos en nuestro diario vivir y hacer de este mundo un paraíso.
 
Dios dice que todos tenemos un mismo propósito de vida, amarnos y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, perdonar de corazón porque cada uno de nosotros tenemos nuestras propias heridas en el alma que hemos acumulado a lo largo de nuestras vidas y sanar o inspirar en el prójimo el ser mejor ser humano cada día.
 
Dios ha sido mi mayor maestro, dice que somos seres tridimensionales, tenemos un cuerpo, que es el vehículo que transporta nuestra Alma y un espíritu o campo energético.  Cuando el cuerpo muere, el alma y el espíritu siguen vivos en otra dimensión.
 
Monica está en otra dimensión y mantiene su libre albedrío. Puede estar con nosotros en el seno familiar, nos ve, nos siente, nos escucha y está pendiente de todo lo que acontece en nuestras familias y sigue desarrollando actividades como lo hacía en su vida terrenal, estudia, viaja, monta bicicleta, etc.
 
Dios dice que cuando el cuerpo muere, el alma y el espíritu, pasan por una transición. El alma y el espíritu deben dejar y soltar el cuerpo y todo lo material. En este momento, es muy importante hablarle a nuestros seres queridos, porque ellos nos escuchan y perciben nuestros sentimientos y emociones.  
 
Más adelante viene la parte de la revisión de vida, donde el alma vive todas las experiencias donde la persona en vida hizo sentir bien a las personas y luego viene la otra parte donde el alma toma el lugar de las personas a quien les hizo daño. En este momento el alma puede arrepentirse de todo el mal que le causó a las personas y pueda cumplir con el propósito de existencia de amar, perdonar y sanar.
 
Siempre mantuve una comunicación con mi hija, como si estuviera conmigo. Hablar de ella con todo el mundo es mi tema favorito. Le hablaba mucho, le decía cuanto la amaba y que la extrañaba. Estas acciones también me ayudaron a sanar.
 
Dios dice que el amor y la paz son estados del alma. Por lo tanto, si nosotros somos paz o amor, expresamos a Dios. 
 
Poco a poco fui desarrollando una hermosa conexión con Dios a través de la paz y el amor, que son estados del alma. Me encanta esa sensación, ese estado de tranquilidad, de calma y de quietud. Por lo tanto, todos los días al levantarme en la mañana me gusta meditar, disfrutar de la paz inmensa de Dios y esa paz me inunda durante todo el día. Lo más hermoso de todo es que esa paz la comparto con todas las personas a mi alrededor.
 
Hoy día, la paz y el amor de Dios, son parte de mi vida diaria, son mi escudo y mi protección. Me encanta compartir mi amor con todas las personas que se acercan a mí, en mi trabajo, en mi familia, en la calle o donde quiera que vaya.
 
Todos los meses me encanta asistir a las sesiones con Dios que son tan enriquecedoras y de gran crecimiento espiritual y personal.
 
Con mucho cariño, les comparto un hermoso testimonio donde se transformó el dolor en amor.
 
En una ocasión estábamos en un evento deportivo fuera de la ciudad, al finalizar la competencia fui a cancelar el brindis a una residencia.  Al llegar, me presenté y les comenté que estaba representando al organizador del evento y que venía a pagar el brindis.
 
Me atendió una chica muy cariñosa y me manifestó que la señora que tenía la cuenta para cancelar, estaba muy mal, nerviosa, llorando, triste, desesperada, atribulada, etc. De inmediato le pedí a la chica que por favor me presentara a la señora que necesitaba conversar con ella. La chica entró a la casa, luego de unos momentos, aparece agarrándole el brazo a una señora y me la presenta como “la señora que tiene la factura para cancelar la cuenta”.
 
En ese momento, le pregunte, ¿qué le había pasado? Ella me responde, “lo que pasa es que esta mañana falleció mi hermano.” 
Después de este comentario, se llevó los brazos a la cabeza y me dijo que se sentía muy mal. Le pedí que me permitiera conversarle por unos minutos a solas. Ella un poco nerviosa, me miró fijamente a los ojos y me respondió que sí y entramos agarradas de la mano a una de las habitaciones de la residencia.  
Me senté sobre una cama y le pedí que se sentara junto a mí. Luego abrí mis brazos para darle un fuerte abrazo. Mientras la abrazaba, le fui hablando de su hermano… que pasó a otra dimensión, que estaba bien, que le dijera a su hermano que Dios lo ama y que ella también lo ama. Después de un rato de estar abrazadas y conversando, la señora me dice que ni yo la conocía a ella, ni ella a mí, que nunca iba a poder agradecerme todo lo que había hecho por ella en ese preciso momento. Al rato me comenta que sentía la presencia de su hermano cerca de ella y sentía que estaba bien. Me comentó, que sentía una paz inmensa en su interior, que no sabía cómo describir ese momento, pero que se sentía feliz y muy agradecida conmigo por ayudarla a encontrar la paz, la calma y la tranquilidad ante esta circunstancia de mucho dolor y sufrimiento. Me miró a los ojos y me regaló una sonrisa llena de amor y me volvió a abrazar. 
 
Fue un gusto compartir estas maravillosas experiencias de amor con ustedes. Si están interesados en asistir a sesiones con Dios, con gusto les comparto mi correo electrónico para me escriban con sus datos: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
 
Muchas gracias por leer y seguir el blog. Nos vemos en el próximo capítulo con más hermosas experiencias vividas en este viaje lleno de aventuras que se llama VIDA.
 
Que Dios los bendiga infinitamente.
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